martes, 11 de diciembre de 2012

Qué deleite!




















Esto es en lo que pienso cuando escucho Watermelon Man de Herbie Hancock. El Vendedor de Sandías, un proyecto muy lindo de Chema Peral, recoge las visiones de treinta y pico ilustradores sobre este tema que ahora cumple nosecuantos años.





lunes, 10 de diciembre de 2012

Touché! y el matadero.



Este Jueves a las 18:15h , o en la aula 9, o en la 4, o en la 11 o en la 12 de la  Casa del Lector de Matadero, Madrid, estaré presentando Touché!.

Será dentro de la Jornada “El libro digital ilustrado” Pasos hacia nuevos paradigmas, 


















Que se enmarca en el 10os Encuentros con Ilustradores Profesionales.



















Un montón de excusas para acudir.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Touché y la dimensión 2,5!



Desde el 12 de Noviembre ya está disponible -un año después- mi libro digital Touché! ganador del  1er. Premio Internacional Libro Animado Interactivo en Español - Conaculta. 

Se puede ver gratuitamente, tanto en modo online como descargar para Mac y Pc. También, para aquellos anglófonos taciturnos, existe una versión descargable en inglés, traducido por  M Olalla.

Para ir al link sólo tienes que clickar en la imagen.  Una vez allí -si te ha gustado- puedes compartirlo (botón muy pequeñito, arriba) que de eso se trata, que corretee a sus anchas.  Podéis seguir su andanza en esta página de Facebook.

Y a continuación el secreto peor guardado: El Making Of!
Veréis, todo se basa en el principio del frottage. Creamos la figura recortando diversos materiales (papel, silicona, cinta de pintor, tela..) y los superponemos teniendo en cuenta únicamente su grosor y textura. Colocamos un papel encima y mediante un rodillo de caucho impregnado en tinta para linóleo creamos una monotipia. No sólo la presión del rodillo afectará en el resultado, si no , evidentemente también el gramaje del papel : Un papel muy fino captará con más sensibilidad y definición el volumen de la figura, mientras que uno de más gramaje nos dará un resultado más basto y desenfocado.



La naturaleza de la animación es bidimensional, pero debido a que la técnica tiene en cuenta el volumen, cuando se superponen dos formas se crea una falsa sensación de tridimensión. Yo lo he llamado la dimensión 2,5, que es como la fase REM de las dimensiones. El ratito de espera mientras viajes por el tiempo. El tabique que separa tu habitación de la de tu vecino... Con ello ganamos la sensación de ver a nuestros tristes personajes como si de una radiografía se tratara.

Todo está montado en Flash. He aquí el motivo por el que no se ha podido hacer una aplicación para Itunes.

Para la elaboración de la música, convoqué a mi banda, Susto y/o Muerte (Natalia Zaraitiegui y Raúl Mellado) y  propuse seis improvisaciones. Cada una con un estado anímico que estaba relacionado con un capítulo del libro. Y con todo ese material quité y añadí hasta componer cada una de las diferentes melodías. Aquí os dejo un tema inédito muy esperanzador que finalmente no se utilizó para el último capítulo.

Touché! ha resultado uno de los proyectos más ambiciosos, dolorosos, reconfortantes y recompensantes que he hecho hasta la fecha.  A través de él he dicho la mía sobre lo tocante al desamor (porque del amor no hay que hablar... no se dice, se hace) y creo que tardaré mucho tiempo en pronunciarme de nuevo sobre estos deportes de aventura.

Espero que lo disfrutéis.









martes, 27 de noviembre de 2012

Ensayo-error-risas y otra vez Ensayo

El día 6 y 7 de este mes fui invitado por la compañía Impromadrid a participar en las dos funciones que tuvieron lugar en Barcelona y que formaban parte de la gira de Corten, un espectáculo cómico basado en la improvisación, donde a partir de las ideas que surgen del público se va tejiendo una trama narrativa. Además de la parte actoral, en escena está Tatiana, encargada del vestuario, Nacho Mastreta, musicándolo y Suso 33 -que en esta ocasión no pudo venir y por eso me llamaron a mi- cuyos dibujos se van proyectando sobre el escenario.  Poco acostumbrado a dibujar en público, la experiencia resultó ser absolutamente gratificante y enriquecedora. 
La idea era dibujar, sobretodo, aquello que no se puede interpretar. No sólo jugando con la imagen como escenografía, si no dando juego a los actores a partir de la posibilidad de hacer sombras chinas e interactuando con ellos con pequeñas animaciones.

El dibujo, en ese contexto, se convierte en una herramienta interpretativa, cuyas estrategias y recursos son practicamente los mismos que el de los actores. Desde ese lugar uno se descubre con la suerte de poder aplicar gráficamente recursos cuyo sentido pasa por darse dentro de una línea de tiempo. De tiempo real -a diferencia de la animación.  Donde el cómo no es tan importante como el qué y el cuando. Y sobretodo el para qué. Garabatos, bocetos, esquemas sintéticos que, sumados a lo que ocurre en escena -interpretación, música y vestuario- generan al instante una idea.




Cómo ellos mismos explicaban, la estrategia narrativa de la improvisación es absolutamente diferente a la convencional: Mientras un narrador debe proyectar una visión de futuro, el improvisador -como si se tratara de un cangrejo- debe recurrir a lo que ya ha pasado, a lo que aún está abierto, para decidir el devenir de la trama.
Cuando no existe guión alguno, las posibilidades son tantas que se hacen necesarias las concreciones. Decidir una solución narrativa -aunque no sea la mejor- dentro de una estructura narrativa con naturaleza fractal. Es en ese sentido que la improvisación celebra la espontaneidad y la coherencia por partes iguales. Dos ingredientes esenciales a la hora de emprender una creación, sea la que sea. Eliminando cualquier atisbo de bloqueo previo a la acción  y constatando, mediante el desarrollo, si ese punto de partida nos lleva a buen puerto o por el contrario debemos encararlo por otro lado. Y todo ello, y he aquí lo más importante, desde la fluidez del ensayo-error-ensayo-error.... Aceptando las propuestas dadas como parte de un juego donde el juicio tiene un papel practicamente anecdótico.

Que me enrollo...lo dicho, participar en este espectáculo -que recomiendo encarecidamente- fue un regalo de los buenos.