miércoles, 1 de marzo de 2017

NECESITO VUESTROS SECRETOS



Estoy realizando un nuevo proyecto: un espectáculo cómico-multidisciplinar para el cual necesitaré secretos, cosas que os avergüenzan admitir, anécdotas patéticas, etc.. 

Si son ciertas mejor, pero como no habrá forma de saberlo me da un poco igual.  
He abierto este viejo blog por que os permite comentar desde el más absoluto ANONIMATO.

Los secretos más sustanciosos los usaré para el espectáculo.

MUCHÍSIMAS GRACIAS POR VUESTRA PARTICIPACIÓN.
 

142 comentarios:

Anónimo dijo...

(Una vez me masturbé en un avión a 11000 metros sobre Turkmenistán, bajo la manta mientras todos dormían)

Anónimo dijo...

Mi silla de escritorio está sucia por debajo, la gente no lo sabe pero son mocos que he ido pegando allí durante los años

Anónimo dijo...

Robo a menudo material de mi centro de estudios

Anónimo dijo...

vote a UPyD

Anónimo dijo...

Tuve una aventura con una mujer casada durante un mes. Dudo que nunca vuelva a ser tan feliz como lo fui furante esos dias. Una amor absoluto.

Anónimo dijo...

bueno... me gusta el futbol

Anónimo dijo...

hice "sexting" con un mexicano cuando estaba yo en el sur de california, nos conocimos por Tinder y no le dejaban cruzar la frontera para vernos y fue surrealista y bonito

Anónimo dijo...

Me encanta el aceite de palma en serio. Se que es horrible pero cuando estoy solo busco en el super productos que lo lleven y los oculto de mi familia

Anónimo dijo...

n el fondo soy machista pero shhhh

Anónimo dijo...

Te quiero Riki, sólo por aquí puedo decirlo abiertamente, te quiero

Anónimo dijo...

A los tres años soñé con que don Pimpón y Espinete eran zombis y que me perseguían de noche por el antiguo parque de atracciones del tibidabo. Para que te convirtieran en zombi bastaba con que te tocasen. Fue la pesadilla más sonada de mi infancia.

Anónimo dijo...

Cuando tenía 12 años, estaba de intercambio en Inglaterra. Un pueblo perdido imposible de pronunciar Worcester. Una tarde, estábamos en un parque, yo y un grupo de españoles. Nos tumbamos tan aelgremente en el cesped. Todo parecía maravilloso, el sol calentaba nuestra piel, los pájaros cantaban, la temperatura era perfecta. Al levantarnos, y salir a la calle empecé a oler a algo muy intenso parecido a la mierda. No sabía que pasaba, empecé a mirarme los zapatos (soy experto en pisar todas las mierdas de mi barrio), pero no había ni rastro, me miré en los pantalones y nada. Empecé a preguntar....¿no oléis a mierda? Mis amigos...pues no....pero una chica se acercó y me dijo..uy tu hueles a mierda. Me revisaron la ropa y no había ni rastro. Yo por aquella época llevaba gafas, entonces me rasqué la cabeza como pensativo y en mi gesto automático de gafotas me subí las gafas con el dedo índice. Entonces el olor a mierda se hizo tan intenso que me entraron arcadas automáticas. En el tiempo de media fracción de segundo mi cerebro supo que llevaba una mierda pegada detrás de la cabeza en lo que era la masa de mi pelo. Empecé a gritar en medio de la calle . LA MIERDA ESTÁ EN MI PELO, LA MIERDA ESTÁ EN MI PELO. Mis amgigos se separaron despavoridos como en las pelis de zombis..y yo empecé a correr desesperado al autobús. Uno de los chicos que me acompañaba y vivía en mi zona subió conmigo al autobús. Como era un inadaptado y un sicópata, para reírse y humillarme aún más empezó a gritar en el segundo piso del bus HE'S GOT A SHIT ON HIS HEAD, HE'S GOT A DOG SHIT ON HIS HEAD.....el calvario continuó y la gente empezò a sentarse a trás del todo espantada por la imagen de mi cabez llena de heces y de mi olor insoportable. Salí del bus, entré sin llamar en la casa de la familia (me daban un sandwhich de pepinillo y de crema de cacahuetes para desayunar todas las mañanas, lo cual odiaba) y me metí en la ducha dispuesto a borrar los excrementos de mi cabeza y de mi subconsciente. Afortunadamente conseguí lavar mi pelo despúes de 45 minutos debajo de la ducha pero mi subconsciente de adolescente nunca ha conseguido olvidar todos los detalles de esa historia. Espero que te sirva o que por lo menos te haga reír. Nos conocemos pero hace mucho que no nos vemos. Aunque vivimos en la misma ciudad. Quizás recibas una postal mía o la recibiste ya. Pistas Pistas. Bona nit.

Anónimo dijo...

Con 34 años, estaba de visita en casa de mis padres, y por falta de costumbre de mi presencia, mi madre entró en el cuarto...y me econtró con la mano en la polla masturbándome y viendo una peli porno en el ordenador. Sí eran las 14 de la tarde. Pero era primavera y llevaba dos meses sin sexo..no podía más

Anónimo dijo...

Ligando con una persona por mensaje me dijo que trabajaba en una tienda, le pregunté cuál. Al día siguiente cuando salió del trabajo me escribió "vaya, no has venido a verme a la hora de cierre". Así que al siguiente día aparecí allí. Pero como estaba con gente del trabajo no saludé porque parecería raro. Pero peor y más raro fue lo que hice porque seguí a esa persona unas manzanas hasta que la gente del trabajo se dispersó. Total que al aparecer allí por detrás se llevó un susto, normal. Quedé como un ser demente. No volvimos a hablar más.

Anónimo dijo...

Una vez estando mi novio dormido, me levante para ducharme y cagar, estaba mi compañero de piso en el baño, total mientras esperaba me puse a desayunar pero empezaron a entrarme unas ganas horribles de cagar, dolores, retortijones... y mi compañero que no salía del baño, oía la ducha. Después de aguantar tanto tiempo me encontraba fatal así que decidí cagar en la habitación con mi novio durmiendo en la cama, cague en una bolsa con la luz apagada por si se despertaba y me pillaba, me puse agachada a los pies de la cama. Afortunadamente eso salió rápido y el no se despertó, baje la bolsita y la tire en la papelera de la calle para no dejar rastro.

Anónimo dijo...

Mi compañera de piso me tenía harta. El último día antes de mudarme me pasé su cepillo de dientes por el culo. Puestos a que siguiera hablando mierda de mi, que hablase mi mierda de verdad.

Anónimo dijo...

Me gustan las mujeres. Me flipan las vaginas. Soy un enfermo de las tetas... pero de vez en cuando me masturbo mirando videos porno gay. Una buena polla bien dura no está nada mal. Pero que no me quiten el sexo femenino.

Anónimo dijo...

De adolescente, con 14 o 15 años, solía justificar con la firma de mi padre mis campanas en el cole. Lo hice hasta que acabé el COU. Solía irme a fumar petas, jugar al futbolín o a pasar el rato con amigxs cuando hacía campana, y las hacía sin miramientos. Mi padre falleció cuando yo tenía 13 años, y nunca nadie se dio cuenta de que un muerto no puede firmar un librito escolar... Pandilla de idiotas. Es lo que tienen las Grandes escuelas.

Anónimo dijo...

*pelín espantada

Anónimo dijo...

Atasqué un váter en Tailandia, y tuvieron que cambiarnos a mi amiga y a mí de bungalow porque aquello no se iba ni con los matasuegras que utilicé para empujar...

Anónimo dijo...

A veces, cuando me acatarro, me como mis propios mocos resecos porque sonarme es doloroso y me da pereza lavarme la nariz en el lavabo.

Anónimo dijo...

Una vez estuve a punto de ponerle los cuernos a mi pareja de entonces (a quien llevva sin ver en persona algo así como 4 meses) pero cuando parecía que había placenteramente caído en los brazos de un pianista dicharachero y muy majo me dió un arrechucho de conciencia y me dió un ataque de pánico. El pobre pianista a pesar del cabreo que se llevó, como persona pacífica que era, me acompañó a casa. Me pasé un año y medio en un estado esquizofrénico entre la culpabilidad y el lamentar no haber dado el paso. Una cosa chunga a base de bien.Acabé rompiendo con mi pareja por chat. Lo que causó la ruptura fue mi confesión deliberada de mi cuasi traición. Aún tengo amistad con el pianista. Mi ex, nunca más supe de él. Es lo que tienen los escrúpulos.

Anónimo dijo...

Tendría 10 o 11 años cuando descubrí experimentalmente que nariz y boca estaban conectados por un orificio. La única pega es que lo hice delante de mucha gente. Estábamos comiendo en una comida familiar y mi hermana cayó de una silla. Me descojoné de la risa, un montón, no podía evitar las carcajadas, tanto que me atraganté con un macarrón que quedó atascado en el cuello. Pero no podia dejar de reír...hasta que el macarrón, entero, y sin tomate, salió despedido por la nariz! Mi hermana todavia se descojona ahora cuando lo piensa. A mi su caída de la silla ya no me hace gracia.

No soy anónima, soy la Miriam de la Hamsa.
Salud y anarquía

Anónimo dijo...

Un día estuve a punto de escribir un comentario muy avergonzante acerca de mis experiencias zoonecrofílicas en el blog de un agente de la CIA encubierto como artista, que a través de un experimento social tomaba los IPs de los confesores y realizaba un pormenorizado estudio de sus vidas a través de las cámaras de sus ordenadores.

Anónimo dijo...

Pongo sesión oculta en Spotify para escuchar reggaeton. Durante horas. Cada día.

Anónimo dijo...

Mientras practico sexo oral a hombres digo "pamplona"

Anónimo dijo...

Compré por internet un vibrador anal. En una de las fotos se veía al lado de una mano y por proporción me pareció correcto el tamaño. Cuando me llegó a casa me di cuenta que la mano era de gigante, y por supuesto también el vibrador. Pero, de todas formas, lo usé. Al acabar caí en la cuenta que no era el modelo que yo había pedido. Se habían equivocado. Les llamé y me dijeron que se lo devolviera tal cual, sin abrir si quiera la caja. Hice lo que pude para que no se notara,

Al cabo de unos días llegó el modelo que había pedido. Tenía una forma diferente, pero era exactamente igual de grande.

Anónimo dijo...

El mejor amigo de mi novio y su mujer me cargan un mónton. Estoy con ellos durante horas sonriendo y por dentro me dan ganas de sucidarme. Me siento mal porque no paran de decirme que me quieren y cuanto más lo hacen menos les aguanto.

Anónimo dijo...

Tuve una relación que no iba bien. Hacia el final me enamoré de otra persona y dejé a mi pareja, pero la culpabilidad que sentía y que mi ex me hacía sentir no me dejaba pasar pagina. Tuve que irme lejos para tratar de centrarme y desde allí intentaba que mi ex no me odiara tanto a base de mails y llamadas telefónicas con las que trataba de justificarme, de hacerle entender que no era por él, que era por mi...etc ( Todo mierda, hoy sus exigencias de entonces me importan nada, era un capullo presumido y egoista que me había puesto los cuernos antes) El caso es que en un momento dado dejó de contestarme y entonces me me volví completamente loca. No quería estar con él, pero tampoco quería mi parte de responsabilidad en la ruptura. No quería ser la mala, necesitaba su perdón...Desesperada por no saber qué pasaba al otro lado buscaba pistas en los muros de facebook de sus amigos (él no tenía) pero no encontraba nada. Un día habrí su cuenta de correo y adiviné su contraseña :) Durante por lo menos un mes leí rigurosamente todos sus mails, cada día. Mono de HBO? Estaba de ligoteo con una tipa, fui espectadora de cada capítulo, sufrí mucho de verguenza agena, pero pronto me curé de lo otro.

Anónimo dijo...

Tengo millones de historias personales que me definen en algo de lo que no me siento muy orgullosa, que no es otra cosa que una ingenuidad patológica, pero optaré por la que a continuación detallo. Momento de la acción el verano COU, Septiembre. Una compañera de clase me invita a las fiestas de su pueblo, un bello pueblo de la Sierra de Salamanca cercano a la Alberca. Sin nada que perder pues en el mío me aburría como una mona acepto. El caso es que mi amiga vivía en Salamanca, ciudad en la que hice todo mi bachillerato pero que no era mi lugar de residencia, así pues quedamos en la estación de autobuses de esta universitaria ciudad para desde allí ir en bus al pueblín en cuestión. Al llegar a la estación y buscar el lugar de la quedada, la ventanilla del nuevo bus, vi a unas ocho chicas más, también amigas de mi amiga, también invitadas. Pensé para mis adentros muy ingenuamente, jo debe tener una casa grande, y su madre jó que enrollada, la mía me manda a Albacete. El trayecto en bus duró hora y medía más o menos. Las fiestas patronales empezaron allí. Todo el bus menos yo llegó a destino puesto hasta el culo de todo. Mi amiga y la de todos nos llevó a su casa, que sí ahí estuve fina y era muy grande, dejamos las mochilas, y claro corre que te corre pá las fiestas que se nos iban a terminar. No se como no la volví a ver. Ni a ella ni a las demás invitadas. Dormí y comí y todo lo básico en peñas, que eran casas viejas, llenas de mierda y mugre y gente borracha, drogada , follando sin pudor, mientras yo me hacia la invisible envuelta en un fío de sierra a morir. El último día un chico que llevaba observándome desde lejos, casi desde que llegué se me acercó, no se como le hablé, para mi asombro vocalizaba. no se porqué me dejé abrazar. Estuve con él así casi siete horas; a la séptima vi aparecer a mi amiga, mosqueada, pero tía donde te metes????, que perdemos el autobús. Cuando llegué a mi pueblo mi madre casi no me reconoce, había perdido seis o siete kilos. Mi amiga siguió siendo amiga pero decidí no ir nunca jamás con ella de fiesta. El chico no se como, pasados los meses me localizó, charlamos y luego adiós. Le doy las gracias y le dedico el post.

Anónimo dijo...

Meo a menudo con mi pareja, a la vez, en el mismo water, él atrás yo delante.
Da mucho gustito, te puedes abrazar y mear a la vez. No se porqué estuve tantos años de mi vida sin hacerlo.

Anónimo dijo...

Nada que confesar. Mis miserias son maravillosamente públicas

Anónimo dijo...

Una vez volviendo a Madrid en coche por la carretera de La Coruña, entré en un atasco gigantesco de varias horas. Varias horas en las que me estaba haciendo pis a más no poder. Y no podíamos parar por estar en el carril central. De aguantarme durante tanto rato me dolía el vientre horrores y me encontraba ya medio descompuesta. El primer sitio en que pudimos parar fue a escasos metros del Palacio de La Moncloa.
Así que hice pis allí, a la vista de nuestro "excelentisimo" señor presidente y cientos de coches. He de decir que por ser chica, lo hice a culo descubierto, que es más humillante. Siempre me ha dado envidia lo fácil que lo tienen los hombres echar una meadita en cualquier lado. En ese momento me dio muchísima verguenza, pero actualmente la verguenza se ha transformado en orgullo.
Orgullo de haberme meado en frente del Palacio de la Moncloa, enseñándole el culo al presidente...

Anónimo dijo...

Cagó en una iglesia y se limpió el culo con una bandera del Vaticano

Anónimo dijo...

Hola,bueno lo mío no es una anécdota,si no un pequeño secretillo sin importancía,pero que lo practiqué durante unos años aunque ahora ya estoy curada.Y es que durante muchos años cuando me iba de viaje o de vacaciones,visita o compartía casa con alguien durante unos días,nunca llevaba mi propio neceser porque en el baño compartido siempre habia dos o tres neceseres,abiertos y expuestos que me decían uśame,entonces, yo, que como único equipaje de aseo me llevaba mi propio cepillo de dientes(eso si),hacia uso indiscriminado de todo tipo de cremas,desodorantes,compresas,mascarillas para el pelo,peines,colonia,lo que hiciera falta.Luego,borraba cualquier indicio de hurto,para que nadie sospechara.Y ese pequeño momento de robo de intimidad(pues el neceser me parece algo íntimo),me hacía sentir no se...me gustaba esa sensación de pequeña ladrona,sin víctimas ni daños...Aunque supongo que mas de uno se daría cuenta cuando salía del baño oliendo a su desodorante o a su perfume.Esto ya lo he superado,sin embargo lo que no puedo evitar es mirar todos los armarios y cajones de los baños de las casas ajenas.No se porque pero me causa muchísima curiosidad los productos de aseo que usa la gente.Que dios me perdone.

Anónimo dijo...

Me mato haciendo regalos a la gente que quiero, y luego al dárselos hago como si no hubiese invertido días, horas por internet, sudores y dedos pegados con loctite: "nah, ¡si fue una tardecilla que tenía aburrida!". Jo, es que se pensarían que soy una loca.

Anónimo dijo...

Durante los meses que estuve mochileando por el sudeste asiático con mi chico, utilicé un Tupper como ensaladera para comer y guardar alimentos y por las noches sin que él lo supiera como orinal. Eran terribles algunos baños en India y salir por la noche a oscuras... así que lo dicho, lo que no mata, engorda.

Anónimo dijo...

Meo en las pilas, para hacerlo de pie, me aseguro que la puerta no se puede abrir y orino donde la gente se lava la cara...En todas las casas
Es un placer apunto de ir a dormir, lavarte los dientes mientras meas en la pila

Anónimo dijo...

Un chico se nos acopló con una amiga bebiendo en un bar, y era majo pero muy pesado, no sabíamos como dehacernos de el. En un momento se compró un vino en un alimentación, nos dijo que lo sujetáramos mientras iba a mear. Aparecieron de pronto tres policías corriendo hacia él para multarle. No sabíamos que hacer, y como malas personas nos fuimos de ahí a beber su vino

Anónimo dijo...

Una vez fui de turista en una "cunda" al poblado de Valdemingomez, Cañada Real donde venden la heroína. Me invitó un amigo que quería que lo viera. Lo hacía sobretodo por lo nerviosa que se ponía su novia, como le cogía la mano mientras íbamos al poblado en un coche de un desconocido que se caía a pedazos

Anónimo dijo...

Todavía sueño que le intento dar palizas a mi hermano, el cual me jodió mucho de pequeño. Aunque hayan pasado más de 12 años y ahora no nos llevemos mal

Anónimo dijo...

Tendría yo unos doce años cuando una noche, en el pueblo, en casa de nuestra abuela, una prima segunda mía se metió en mi cama y empezamos a tocarnos. Fue uno de los momentos más excitantes de mi vida y también muy vergonzoso. Ella está casada y tiene tres niños, pero yo, cada vez que la veo recuerdo esa noche.

Anónimo dijo...

A los ocho o nueve años mi madre me apuntó a un campus de deportes en verano. Una vez allí decidí que necesitaba un esclavo y durante algunos días traté de convencer a un niño para que me trajera caramelos cada mañana. Estuve evitando ese recuerdo sin contárselo a nadie durante el resto de mi infancia y adolescencia por la angustia y culpabilidad que sentía.

Anónimo dijo...

Confieso que acabo de soñar contigo en la siesta. Estaba aburrida esperando un autobús y me ponía a dibujar en una servilleta, al rato estaba dentro del cachito de ciudad que había dibujado. Coincidíamos en una especie de restaurante en el que había que cocinar lo que ibas a comer. Estabas con una amiga tuya muy anciana muy simpática y me unía a vosotros. Decidíamos hacer una especie de macarrones con queso sin seguir la receta al pie de la letra. El restaurante estaba lleno de collages y móviles de papel que colgaban del techo y que me quedaba mirando fijamente mientras nos metíamos tranquilamente mano por debajo de la mesa. Llevaba el pelo sucio y pensaba "mierda, porque no me lo habré lavado hoy".
De postre proyectaban una película en un proyector. El rollo no era de cinta sino de tela, "así no se quema" nos dijo el camarero.
La postrepelícula era sobre un cantante. Yo no había escuchado eso en la vida, tu te sabías la letra de memoria. Pero seguíamos metiéndonos mano y me parecía todo perfecto.
Me ha despertado el vecino y ha sido imposible continuar el sueño.

Anónimo dijo...

Yo tengo 7 veces mas tapas que tupers, y no las tiro porque pienso, y en verdad lo pienso, que van a aparecer los que faltan.

Anónimo dijo...

Fui a casa de mi vecino sin nada bajo el abrigo. Me recibió alegre y le anuncié mi desnudez. Sonrió, me dijo "anda, tápate" y me acompañó a la salida.

Anónimo dijo...

Cuando mi hermana y yo no queríamos comernos la comida que nos hacía, nos amenazaba con echárnosla sobre la cabeza. Un día hizo lentejas y mi hermana y yo estuvimos como una hora jugando con la cuchara en el plato (ya frío). De repente mi hermana le dice que no quiere más y que se va a su habitación. Mi madre se levanta corriendo y le echa el plato de lentejas sobre la cabeza. Fue justo en ese momento, en el que vi cómo las lentejas se caían por el pelo con mechas rubias tan noventeras de mi hermana cuando me puse a comer el plato de lentejas sin respirar.

Anónimo dijo...

Trabajo de profe en un cole. En clase me pedorreo y le echo la culpa a los niños.

Anónimo dijo...

Alguien nos dijo que si metíamos agua por el tubo de escabe de un coche correría más. lo probamos con el del vecino y le jodimos el coche

Anónimo dijo...

Soy "vegano" pero a veces a solas como gominolas

Anónimo dijo...

Conté aquí anécdotas vergonzosas y secretos de otra gente cambiándo géneros, nombres y situaciones

Anónimo dijo...

Estaba en estado de ebriedad, carecía del total control de mis actos y vagamente del de mis pensamientos. Acabé del brazo de alguien que conocía bien, en quien confiaba y grité "QUÉ BIEN QUE VAMOS A HACER EL AMOR". Emocionados, me llevó a su casa, en su cama empezamos a enrollarnos hasta que empecé a sentirme fatal. Un segundo, le dije. Un momento, creo que voy a vomitar. Aparté mi cabeza sin mucho atino y devolví mi tarta de cumpleaños (sí, era mi día) entre su cama y el suelo. La culpabilidad: lo siento, ay, lo siento, perdona. No te preocupes, yo lo limpio, no es nada. Mientras se afanaba en cambiar las sábanas y lavar el suelo bien, me dormí. Por la mañana y consciente de todo me marché y nunca me disculpé lo suficiente, nunca le di una satisfacción aunque esa persona y el polvo que no echamos siempre estarán en mi corazón.

Anónimo dijo...

Me pone muy nerviosa la gente que dice obviedades. Frases tan jodidamente obvias que no se dicen en voz alta porque... Bueno... Son obvias, no? Me hace pensar que la otra persona es tonta de remate, y nadie responde nunca nada a esas frases. Aprietan los labios, levantan cejas, miran al suelo, asienten, con las manos en los bolsillos y la cerveza en la mano. Me los quedo mirando flipada por ver qué realmente han dicho esa chorrada en voz alta. Me he dado cuenta de que mi novio, de vez en cuando, hace eso. Le quiero mucho, pero a veces no sé si es que es tonto, o (y aquí va mi consuelo) es que se pone nervioso y es torpe con las palabras.

Anónimo dijo...

Una vez fui a una orgía en un piso en el centro de Madrid. Esnifé coca, mefedrona , me tomé un viagra y un mdma. Acabé practicando sexo sin condón con 10 personas, como un robot del amor. Sólo recuerdo q sentí un amor intenso Al día siguiente me puse enfermo de lo mal q me sentía conmigo mismo por no haberme protegido con un condón y fui a urgencias para q me dieran la profilaxis postexposición de vih.

Anónimo dijo...

Estuve ingresado un mes en un siquiátrico , la primera semana creía q era un centro de canibales alienígenas y q vendrían por la noche a comerme. No dormí nada durante 3 dias seguidos y me tenían atado por los continuos ataques de pánico. No iba al baño por miedo a ser succionado por los agujeros. Mi vida se paralizó durante 2 años hasta q me recuperé. Todo fue un episodio aislado de locura. Mi abuela era esquizofrénica. Desde entonces vivo con la duda de si acabaré desarrollando esa enfermedad. Cada vez q veo a gente completamente ida se despierta en mí una sensación de identificación con ellos. Odio la locura. Es una mierda para el individuo y la familia. La película de Lagrimas negras con Ariadna Gil me marcó profundamentw. Sigo viviendo con el pánico de acabar sólo y loco en algun lugar y en algún momento de mi vida. Muy poca gente sabe esto.

Anónimo dijo...

Sábado en discoteca. La gente lo está gozando. Todo el mundo baila pero yo no aguanto más y voy a mear. Cola larguísima en los servicios. Guardando la fila conozco a mis mejores amigas o eso creo, las olvido justo después. Al fin es mi turno. Con las prisas me bajo los pantalones pero por desgracia las bragas no bajan conmigo. Me meo encima. Mierda, mierda. La solución que se me ocurre abandonar mi ropa interior en el servicio. Cosas más raras se han visto. Me saco las bragas como puedo haciendo equilibrios para no tocar absolutamente nada de ese retrete publico de una discoteca a las 4 de la mañana, puaj. Lo consigo. Vuelvo a la pista y me paso el resto de la noche poniendo caras porque mi pelo púbico está jugando con la cremallera de la bragueta. Moraleja: desvísteme despacio que no me he depilado.

Anónimo dijo...

Durante un tiempo odié tanto mi cuerpo, mis problemas de piel y mi exceso de pedo que terminé sintiendo que quería convertirme en otra persona completamente. Con cambio de sexo incluido para dejar de tener "pluma" y ser femenino. Ya pasó, todavía no me gustó pero no quiero cambiar, aunque a veces todavía me acompaña ese otro yo

Anónimo dijo...

Hace más de 20 años, una noche de verano en un pueblo costero del norte, fui a hacer pis bastante borracho y con un cigarrillo en la mano. De los huevos salía una especie de vaho y al tener el pitillo entre los dedos y cerca de ellos dije en voz alta, pero no mucho "mi pito fuma". Me escuchó una chica que meaba cerca y que no había visto. Aún hoy me pongo rojo al recordarlo.

Anónimo dijo...

Odio a todo el mundo, el ser humano es repugnante y despreciable. La vida me obliga a impostar mis verdaderos sentimientos y paso por una persona altruista, filantropica y afable, pero es mentira. Es agotador. Acabaré inmolándome.

Anónimo dijo...

de muy pequeño, unos 5 años, maté a tres gatos cachorros porque los chicos más mayores decían que había que sacrificarlos, que había demasiados en el pueblo. Como no se morían lanzándolos contra una pared los tiramos a una piscina verdosa donde, ya ensangrentados y agonizantes,coniguieron nadar hasta la escalerita. No había forma de que se ahogaran y hundieran zsí que acabamos aplastándolos con una piedra muy grande.
también le disparé a un perro.

Anónimo dijo...

Tengo guardadas en un frasco todas las uñas de lo pies que me he cortado durante los últimos treinta años.
Mi ex encontró el alijo durante una mudanza y no podía entender qué era aquello. Le expliqué que era un tratamiento oriental para evitar la acidez estomacal.
Estuvimos un mes tomando infusión de MIS UÑAS DE LOS PIES antes de acostarnos.
(Yo después las secaba y las volvía a poner en el bote: no puedo permitirme perder una sola uña, son mi tesoro...)

Anónimo dijo...

Cuando estoy de invitada en una casa, en el baño cuchicheo todos los cajones y armarios, preferiblemente mientras cago. Si llego desde el bater. Luego si hay maquillaje, me lo pongo. El rimel, el pintalábios, el colorete... luego, antes de salir, me lo quito todo para que nadie se de cuenta, no puedo evitarlo. Si en la casa, por lo que sea, estoy quedándome sola, entonces abro el armario y me pruebo toda la ropa.

Anónimo dijo...

Mi prima mayor y yo nos enrollábamos cuando éramos pequeñas. Nos enrollábamos a saco, en cualquier lugar, arriesgándolo todo. Normalmente en casa de mis abuelos los domingos, que era cuando nos veíamos. Con toda la familia por ahí pululando y con las puertas sin cerrar con llave. Una vez fuimos aun cumple de un amigui común. En la piñata había unas uñas postizas de plástico como de bruja, muy largas y rojas. Pillamos varias y nos encantaban. Siempre nos las metíamos por el coño en nuestras aventuras sexuales. Supongo que un día dejamos simplemente de hacerlo. Yo por aquel entonces tenía además otra amante. Una niña con la que veraneaba en un camping. Lo hacíamos en el baño común de mujeres, mientras las madres se cepillaban los dientes.

Mi prima y yo nunca lo mencionamos luego. Siempre me pregunto si ella también se acordará y lo tendrá tan presente.

Anónimo dijo...

Como el super poder más insulso del peor de los villanos, el mío ha sido el de la paciencia frente a la lenta decantación. Un arduo y cruel ejercicio de omisión activa, de sístole que empujaba sutilmente la situación hasta el acontecimiento. La terapia de shock. La tarta en la cara.

Anónimo dijo...

No soporto la goma de mascar.
Pero no es una cosa de sabor, si no el movimiento que se hace al mascarla, desde los 8 años me comenzó a ser molesto, sentia un hormigueo desesperante en las encias, tampoco tolero que alguien más masque cerca de mi, siento lo mismo en las encias de mis muelas y me sudan las manos aunque yo no traiga nada en la boca.

Anónimo dijo...

En plena pubertad estaba desesperado, pues no tenía facilidades para ver porno y para hacer manualidades siempre tenía que tirar de inventiva, u ojear la sección de bañadores o lencería de los catálogos del Pryca. Deseaba conseguir algún estímulo visual y envidiaba a amigos que tenían hermanos mayores con revistas porno o picantes. Como en mi entorno era de los que mejor dibujaba me decidí a darle a la muñeca intentaba realizar dibujos de tetonas, como los que aparecían en El víbora, pero todos ellos eran nefastos y no me excitaban en absoluto. Una y otra vez intentaba hacer algún dibujo que sirviese para paja pero lejos de conseguirlo perdía los papeles y rompía los dibujos con enfado y resignación. A día de hoy me encantaría ver aquellos​ dibujos, recuerdo que tenían unas tetas descomunales.

Anónimo dijo...

Siendo pequeño una noche diarreica no llegue al váter y me cague encima, para deshacerme de las pruebas decidí tirar los calzoncillos cagados por la ventana de mi habitación. Al día siguiente estaba convencido de que no me habían pillado, pero al volver mi padre del trabajo me dijo que había visto mis calzoncillos sucios en la acera y que los dió una patada para meterlos debajo de un coche. Lo recuerdo como mi primer momento de mega-verguenza.

Anónimo dijo...

Una de las primeras veces que me masturbé, fue pensando en mi tía.

Anónimo dijo...

Que sepais que he reconocido a varios...

Anónimo dijo...

Cuando tenía veinte años estuve viviendo en una isla y uno de mis trabajos fué de camarera de pisos en un aparta-hotel.Tenía tantos apartamentos que limpiar y tan poco tiempo que usaba el mismo estropajo para limpiar el water y los platos y vasos de la cocina.

Anónimo dijo...

Un día en tu cama y en tu ausencia, me desnudé y me puse a tocar tu guitarra. Ha! suena muy bien en pelotas!

Anónimo dijo...

Cuando voy a mear en un bar o en cualquier sitio público en el que el retrete y el lavabo están en el mismo sitio y puedo cerrar la puerta sin que se me vea, en lugar de mear en el retrete meo en el lavabo.
No se por qué empecé a hacerlo. Por comodidad, porque tengo mala puntería y no quiero que mis pantalones queden salpicados, porque los retretes dan puto asco y no quiero que la mierda sea arrastrada por el chorro y acabe en mis pantalones. Por todo eso, o por lo que se siente al mear donde todos nos lavamos las manos. Invito a probarlo.

Anónimo dijo...

Cuando me apetece comer bollos/cereales/AZÚCAR, me engaño y empiezo por comer aceitunas, un trocito de queso, una naranja, un cereal, un trocito de pan, una galleta María, dos cereales, un plátano, cinco cereales, pan con mermelada, un vasito de leche con unos poquitos más de cereales que no cuento por vergüenza.
Y siempre termino por comer cantidades ingentes de la cosa que quería (+todos los placebos que han caido por el camino).
Después de cadenas surrealistas de comida cada vez con más azúcar me duele la tripica y me prometo que no lo volveré a hacer.
pero vuelvo

Anónimo dijo...

En el sexo siempre pienso con otra persona diferente de con la que estoy, no puedo evitarlo. Me pone más. También cuando estoy con A pensar en B aunque luego piense en A si me acuesto con B y el mundo delrevés

Anónimo dijo...

Cuando me siento imbécil, solo y angustiado leo los comentarios de que me han dejado y evaluado como una compañía idónea en Blablacar.

Anónimo dijo...

Un periodo de alcoholismo de un mes tras una ruptura amorosa terminó un día en el que unas chicas intentaron rescatarme mientras yo descansaba tranquilamente en mitad de una acera, boca abajo.

Anónimo dijo...

todos conocemos a un docto o doctora que nos cuenta las aberridades que trae la gente metida en el culo, el chocho o la uretra. Pero nadie conoce a nadie que haya sido ESA persona que acabó yendo al hospital. Encima todo el mundo piensa "ah, yo habría conseguido sacar la botella y tal". No es tan fácil.
Como esto es anónimo tampoco vas a poder decir que YA conoces a alguien a quien se le rompió una bombilla en el recto, pero has estado cerquísima.

Anónimo dijo...

Cuando era jovencita salía a caminar por la ciudad y, cuando veía un chico que me gustaba, lo perseguía y lo espiaba. A veces durante horas. Nunca reuní el valor para hablar con ninguno.

Anónimo dijo...

Veo documentales sobre asesinos y de alguna extraña manera siento que los comprendo.

Anónimo dijo...

Cuando voy al supermercado y veo cosas blandas dentro de envoltorios (magdalenas, donuts, pastelitos,...), no puedo evitar acercarme y apretarlas con el dedo para dejarles marcas. Incluso a veces aplasto las bolsas fuertemente en mi mano, hasta cerrar el puño, para deshacerlas por completo. Luego las dejo de nuevo en su sitio y sigo comprando como si nada.

Anónimo dijo...

Habíamos pasado una noche loca, de esas memorables, por la charla, por el baile, por las sonrisas, por el sexo, sobre todo por el sexo. Sexo apasionado y revoltoso pero a la vez sincero y profundo, una mezcla increíble para ser la primera vez que estábamos juntos. Despertamos pasado el mediodía y continuó el amor, nos revelamos nuestras más extrañas fantasías y decidimos pasar a la experimentación. A mí me encanta que me coman y desde hacía tiempo tenía unas ganas tremendas de que me comieran como si fuera una fruta, dulce y jugosa, despacio y con cariño. Un rato más tarde la escena que hacía tiempo vivía en mi cabeza se convirtió en realidad: pusimos un melocotón entre mis labios y él se lo empezó a comer despacito. Cerré los ojos y me entregué al placer, al crujir de la pulpa conforme él mordía, al sentir escurrir el jugo de la fruta entre mis piernas mientras me besaba y me lamía. De pronto, sentí mucho más, lo sentía por dentro, él pasó de comerme a tocarme, a jugar con sus dedos en mi interior. Así estuvimos largo rato, dejándome sentir, dejándolo explorarme, dejándolo excitarme hasta que llegué a un orgasmo delicioso e intenso, como nunca. Cuando finalmente abrí los ojos me dijo: "querida, me encanta que hayas disfrutado tanto pero debo decirte que tenemos un problema: no logro sacar el hueso del melocotón de tu interior, es eso lo que he estado intentando todo este rato mientras te he estado tocando, pero por más que intento, sigue dentro".

Anónimo dijo...

A veces veo vídeos porno en que hombres simulan asaltar a mujeres, dormirlas con cloroformo y violarlas mientras están inconscientes. Me pone. Me avergüenza que me ponga.

Noto que me agoto dijo...

No tengo razón.

Anónimo dijo...

No me gusta montar en avión y me drogo mucho para hacerlo, eso lo sabe todo el mundo. Lo que no sabe la gente es que siempre vuelo con las mismas bragas (las de la suerte) y llevo toallitas de bebé en el equipaje de mano. Si me pongo mas nerviosa de la cuenta me voy al baño del avión me desnudo y me limpio toda (despacito, lentamente, mirándome al espejo y controlando la situación) con las toallitas de bebé. Esta operación me suele llevar 20 minutos y la repito todas las veces que considere necesario.

Anónimo dijo...

Tengo una relación de cybersexo por Skype con un chico sirio que vive en los Emiratos Árabes Unidos.

Anónimo dijo...

Trabajé durante un mes limpiando habitaciones de hotel. Me daba una especie de morbo entrar en las habitaciones de la gente. Escarbaba en sus papeleras, abría los cajones de sus mesillas de noche, miraba su ropa interior, leía los prospectos de sus medicaciones, me probaba sus zapatos, me ponía sus perfumes y bebía tragos de sus botellas de alcohol abiertas y me comía sus chicles y caramelos, cuando los había.

Anónimo dijo...

Una vez se la chupé a alguien en el asiento trasero de un coche en marcha, haciendo como que estaba dormida con la cabeza sobre sus piernas, tapada con una manta, mientras él hablaba con sus amigos, sentados delante.

Anónimo dijo...

Quedé por tinder con una chica, en realidad me daba mucha pereza quedar y me pasé la primera hora queriendo salir corriendo de allí. Hasta que se quitó las gafas y me di cuenta de que me recordaba a Lena Dunham y eso me ponía. Me hace mucha gracia ese hecho. Luego la cita mejoró.

Anónimo dijo...

Nunca he comprendido por qué, y si lo pienso fríamente no le encuentro sentido alguno, pero me da vergüenza estar enferma y quemarme con el sol.

Anónimo dijo...

A los 14 años me enamoré por primera vez. Él era mayor que yo. Nunca llegamos a follar. Pasados 20 años, nos encontramos. Él estaba casado y con dos hijos y yo tenía pareja. Nos fuimos a mi casa y nos acostamos juntos. Al despedirnos, quedamos en que lo haríamos cada 20 años. Faltan 15 para nuestra próxima cita.

Anónimo dijo...

Me gustaría confesar que me siento miserable. Era noche cerrada, todos dormían. Un hombre empezó a gritar en medio de la calle. De mi calle concretamente, lo sentía muy cerca, justo debajo, a un par de pisos de distancia. Al principio no supe si era parte de algún sueño macabro o realmente él estaba ahí, lamentándose. Era un lamento, sí, el más sincero que he oído o podría haber imaginado jamás. Recuerda que en este punto de la historia todavía no estamos seguros de si pasó realmente. Gritaba el desconsuelo. Se desgañitaba la garganta y este grito pedía ayuda. Ayuda por favor, para él y su hija. Yo daba vueltas en la cama, era imposible no escucharle pero me insistía en que este sueño era lúcido y que se había vuelto pesadilla porque puede que las cosas no estén tan bien. Era, y perdona que insista, desolador, sollozaba incluso. Casi pude ver, desde la comodidad de mi cama con las luces apagadas, cómo arrodillado sostenía a un bebé de apenas un año en sus brazos. Pero de haber existido, el bebé habría llorado también, ¿no?
Por mi calle a veces pasa una pareja de drogadictos borrachos a las diez de la mañana. A veces se enfadan entre sí, se insultan y al cabo de media hora vuelven a subir la calle tan tranquilos, siempre separados por unos metros. Primero ella y luego él, pero siempre juntos. Pensé en que sería uno de ellos pero no reconocí la voz y estaba solo, muy solo en su desesperación. Recuerdo haberme hecho mil preguntas, y reconozco haber llorado. Lloré. Lloré por todo, por imaginármelo a él en el abismo y a mí en su situación... Sin recibir la ayuda clamada. Tuve tanto miedo de asomarme a la ventana y verme a mí o verle a él, quién sabe en qué estado, que fui incapaz de moverme. Cuando digo incapaz, quiero decir que mi cuerpo no respondía. No consigo entender cómo con semejante jaleo y pena me volví a dormir, aunque sintiéndome la persona más inhumana del mundo supongo. También me pareció oír cómo alguien valiente le preguntaba algo, pero esto no sé si es mi conciencia.

Anónimo dijo...

Una vez soñé contigo. Soñé contigo porque te acababa de conocer, y ya sabes cómo las cosas nuevas se cuelan en los sueños. Era un sueño de ciencia ficción: un viaje a la luna. Tú casi no salías, sólo al final, pero de alguna manera eras coprotagonista. Fue uno de los sueños más bonitos y a la vez terroríficos que he tenido nunca. Cuando desperté, creí amarte, no, más bien creí haberte amado antes, mucho tiempo atrás. Era mentira, claro, pero ya sabes cómo son los sueños, y cómo las cosas de los sueños se cuelan en la vida.
Desde entonces tengo a veces la vaga sensación de que, en un tiempo remoto, tú y yo nos quisimos. Siento como si fuéramos ex novios (qué tontería). Y, cuando me siento sola, esas veces en las que me voy a la cama y compongo situaciones y recreo pasajes futuros que nunca suelen suceder, invento el momento en que, un día, tú y yo follaremos. Y fantaseo con que, el día en que lo hagamos, te contaré el sueño y tú me contarás que también, hace tiempo, soñaste conmigo. Y los sueños no se parecerán en nada, pero serán complementarios, como dos capítulos de una mismo relato.

Anónimo dijo...

Voy al baño muchas veces al día y, consciente de ello, cargo siempre conmigo kleenex, rollos de papel o algo para poder limpiarme en baños donde no exista papel. Una vez no llevaba y me entró el apretón. Me limpié con los papeles usados de la papelera del baño.
Lo he hecho más de una vez.

Anónimo dijo...

Me pasa de ir por la calle, cruzarme a alguien y concentrarme en respirar su olor corporal. Me paro en seco una vez nos hemos dejado de ver y espero a que la brisa de su senda le siga y me encuentre a mí ahí, aletas de la nariz despiertas. Y le aspiro, le aspiro fuerte y si me gusta me exalto que es un placer.

Anónimo dijo...

Me he pasado toda la tarde leyendo esto y me encantaría acostarme con alguno de vosotros. Quiero al chico de los mocos en la silla, al de la mierda en el pelo, a la persona que limpiaba las habitaciones del hotel. Quiero abrazaros a todos porque a veces me siento muy solo.

Anónimo dijo...

Cuando tenía 12 años le hice una paja a mi perro.

Anónimo dijo...

A una chica que me gusta, pero conozco solo de que es la ex-novia de un amigo al cual hace tiempo que no veo, y a ella la vi solo un dia, le envié un mensaje absurdo via instagram solo para establecer algun tipo de contacto, y luego darle la excusa de que se me envió sin querer porqué un amigo me pilló el movil y se puso a hacer el burro. La cosa acabó en un no pasa nada, y una carita contenta por mi parte. Es como poder decir que has hablado con alguien que te molaría conocer, que te flipa, pero que solo has podido hacer eso, hablar, y allí quedó.

Anónimo dijo...

No quiero dejar a mi novio porque me encanta la casa donde vive y me da pena no visitarla nunca más.

Anónimo dijo...

Estaba en casa de mi ex (vivía con sus padres), en su habitación, viendo una serie. Él entró a la cocina a por algo de beber, y su madre estaba agachada recogiendo algo. No sé muy bien por qué (quiero pensar que habíamos fumado), confundió a su madre conmigo y le dio una palmadita en el culo, bastante sonora. No sé cómo le sentó a él la experiencia, pero yo me descojoné durante semanas.

Anónimo dijo...

Andaba yo con mi novio de adolescente emocionadísima. Estábamos los dos locos por la experimentación y descubrimiento del cuerpo humano y sus placeres. Aquella tarde la pasaríamos juntos y luego pues cada uno a su casa, acorde a nuestra edad. Me puse mis pantalones nuevos, esos de lavar antes de usar o por separado debido a los tintes, y que me quedaban ceñidos y especialmente bien. Nos liamos en el sofá de su casa. Yo estaba sobre él y nos empezamos a frotar con la ropa puesta y mucha ansia. No sé cuántas veces me corrí, una detrás de otra, un squirting salvaje del que yo, vestida, no era realmente consciente. En esto entró su madre y nos apresuramos en parecer normales. Nada, aquí viendo la tele. Cuando me quise dar cuenta tenía él, en sus pantalones beige, una mancha inmensa y azul. Nos reímos, disimulamos como pudimos y ahora siempre lavo los pantalones después de comprarlos.

Anónimo dijo...

Un día mi mejor amigo me preguntó si yo también me morreaba con la almohada. Le tuve que responder que sí. Y que también lo hacía con mi mano. Qué vergüenza.

Anónimo dijo...

Estoy locamente enamorada de Adolfo Cordova, el autor del Dragón blanco!!! , no pierdo oportunidad de ir a cualquier evento donde este, solo para abrazarlo. Me encanta y desde aqui le mando un mensaje "Dios te guarde y me de a mi la llave"

Anónimo dijo...

Perdí mi virginidad a los 21 años con un chico negro al que acababa de conocer en el autobús en la casa en la que trabajaba no solo fue horrible si no que me desmaye al levantarme de la cama y ver la Mancha de sangre ni que decir que yo acabe en urgencias los dueños de la casa se enteraron y lo despidieron.

Anónimo dijo...

Tengo un recuerdo de pequeño. Iba en el ascensor con mis vecinos y me jacté de haber copiado en el examen de matemáticas. Estaba en párvulos o en primero o en segundo, no sé... el caso es que les dije "que no sabía hacerlo y como soy muy listo me copié del compañero de al lado". Me dio vergüenza ajena ya entonces...Ellos no dijeron nada, yo recuerdo una especie de calor subiéndome por todo el cuerpo y saliendo por las orejas, tipo dibujo animado.

Anónimo dijo...

Estuve de Erasmus en el extranjero. La verdad es que fue un año de fiestas, viajes, amigos y alcohol. Maravilloso. Lo malo fue que a veces había que hacer algún examen.
Un día que me a un presenté al examen no tenía ni puta, así que me puse a llorar y me aprobaron (creo que incluso me pusieron sobresaliente). Tenía 23 años.

Anónimo dijo...

Mis padres no me dejaron ir a clases de karate porque tenia que cuidar por las tardes a mi hermana. En venganza cuando le daba la merienda por las tardes le echaba los posos de té en su taza, mientras le decía "¡Qué suerte, te ha tocado lo más rico del té, los posos!". Pasaron los años y mi hermana ya tendría unos 18 años y estudiaba telecomunicaciones, y de repente una tarde dijo mientras tomaba té "¡Qué suerte, me ha tocado lo más rico del té, los posos!" ... Yo le miré extrañada pensando si se había dado un golpe en la cabeza o algo y después caí en la cuenta y empecé a reír...Y claro, a ella no le hizo tanta gracia.
Después pensé que había desaprovechado una gran oportunidad para manipular su mente infantil con algunas ideas más útiles.

Anónimo dijo...

Me gustan los garbanzos del revuelto de frutos secos.

Anónimo dijo...

Mi mejor amigo me beso y dijo que me amaba, al siguiente dia lo atribuyo a el licor. Ahora han pasado 8 meses etrañando más que todo su amistad pero sigo pensando en su beso.

Anónimo dijo...

Estoy preocupada por una chica de mi uni que hace cosas muy raras.
Me explico; al principio no la conocía mucho y no notaba nada turbio en ella pero un día cambié bastante mi percepción de ella. Era invierno y hacía bastante frío, yo estaba dando una vuelta por tirso de molina y de repente oí un grito que provenía de un callejón. Me acerqué y allí estaba ella, con un hombre maniatado, me asusté mucho pero cuando la miré vi que se estaba comiendo los mocos de ese hombre... por lo que el susto se transformo en ascoQUE ASCO PORQUE HACE ESO ESA CHICA ESTÁ LOCA POR FAVOR QUE LA ENCIERREN
SE LLAMA RITA GARCÍA MIGUELSOCORRO ME TIENE EN SU CASA ENCERRADA AYUDA

S. O. S

AIUDAAAAAAAAAAA

Anónimo dijo...

Estaba en la escuela primaria, y todas las tardes antes de salir formabamos en el patio y bajaban la bandera.
Una tarde estaba en mi lugar de la fila y a mi alrededor todo el resto del colegio formado esperando en silencio que terminen de bajar la bandera cuando empecé a sentir la urgente necesidad de soltar un gas... pensé que si lo hacia lenta y controladamente, nadie lo notaría...
Bueno, no fue asi.

La arquitectura del lugar funcionó como un anfiteatro griego llevando el sonido a todas partes.
Fue una carcajada general de cientos de chicos que giraban sus cabezas buscando el origen del sonido.
Yo, muerta de vergüenza, reacioné rápido y empecé a reirme al igual que los demás pero, y aqui mi culpa secreta, le heché la culpa a la que estaba formada detras mío. Parece que bastene convincentemente porque la empezaron a cargar.

Hace mas de 30 años que quiero pedirle disculpas.

Anónimo dijo...

Perdí la virginidad a los 21 años con un chico negro al que acababa de conocer en el autobus en la casa en la que el trabajaba y no sólo fue horrible si no que me desmaye al levantarme de la cama y ver la mancha de sangre en la cama y acabe en urgencias y a el lo despidieron ya que sus jefes se enteraron

Anónimo dijo...

Tengo miedo de que algún día se enteren de mi secreta estrategia para comerme los mocos en público: lo saco discretamente y lo pego a mis labios, luego me muerdo los labios y paso mi lengua por ellos. Es maravilloso cuándo crees que has perdido el moco o tragado sin saborear y ahí está, en un rincón de tu lengua, y lo mueves por todo el paladar. A veces me lo saco y lo guardo en mi uña del pulgar para comérmelo en soledad.

Anónimo dijo...

me pareceis todos unos pajilleros y me dais bastante pena

Anónimo dijo...

"Un gran vaso de leche en cada tableta". Claramente funcionaba, no? Pues nada, no, leche desparramada, bronca materna y descubrir el ahora ya desarrollado concepto de "la vergüenza ajena propia".

Anónimo dijo...

un día me crucé por la calle con una persona que al saludarme me avisó de la típica mancha que deja el café cuando la taza choca con tu nariz...lo cierto es que no había bebido cafe...lo cierto es que acababa de ir al baño con mucha prisa...y claro...

Anónimo dijo...

cuando tenia unos 9-10 años experimente en la cama con mi hermano mayor lo que era el sexo

Anónimo dijo...

Le regalé a mi compañera de piso un consolador para su cumpleaños. Le llamábamos el "lady finger", era así morado y vibraba mucho. Un día se fue de puente con su novio y me quedé solo en la casa. Estaba algo borracho y de repente me acordé del lady finger. Fui a su habitación y sabía donde lo guardaba. Me masturbé en su cama mientras me metía el consolador de mi amiga. Cuando acabé, lavé bien el muñeco y lo guardé en su bolsita. Jamás se lo dije.

Anónimo dijo...

Con 15 años intenté robar una postal de mi horóscopo en el corte inglés con mi mejor amiga, pero nos pillaron. Nos metieron en un cuartucho, nunca pasé tanto miedo. Nos hicieron vaciar los bolsillos, descubrieron que llevaba algo muy extraño, un mineral plateado que me había seducido y había robado de la clase de ciencias, me preguntaron qué era.. como era otro objeto robado mis piernas empezaron a temblar...les dije que sólo era una piedra, un mineral..me miraron y me dijeron que mis padres recibirían una carta explicando lo ocurrido para que no volviéramos a hacerlo. Nos soltaron y tuvimos las dos 7 días de calvario, no pasó nada.
Ahora tengo 39. A veces por conveniencia voy a comprar fruta y verduras al chino que tengo más cerca, tienen a sus hijos trabajando en la tienda cuando ven que un cliente se acerca a la zona de las verduras iluminan manualmente, parecen sensores humanos, son muy atentos con lo de las luces. Cojo bolsas para la fruta y cojo muchas otras más para la caca de mi perro.
China me aterra..

Este sería mi secreto más significativo, tengo otro que va de sexo, telepatía y muerte pero es el secreto de otra persona y no lo puedo revelar, ni siquiera aquí. Aunque es más morboso y oscuro, no me dio tanto miedo como el cuartucho o China. Será porqué ya estoy curtida.

Gracias Riki, ha sido liberador...

Anónimo dijo...

Confieso que soy extremadamente escrupulosa. Al entrar en el baño de un bar envuelvo mis manos en papel higiénico de la punta de los dedos a las muñecas, para no tocar la manecilla, el pestillo, el botón o cadena de la cisterna,…
Y salir, lavo mis manos empleando más papel para abrir el grifo o pulsar el dispensador de jabón.
En esos momentos mi conciencia ecológica se resiente, y como estoy tratando de tomar medidas para disminuir este pequeño acto contaminante he decidido, de ahora en adelante, usar esos guantes de latex azul, aprovechando que no soy alérgica y que el talco del interior deja las manos muy suaves. Al fin y al cabo, ya salgo del baño con las manos en alto, como si me esperase una operación de coronarias.

Hace años tuve una pareja cuya higiene, a mis ojos, era bastante deficitaria, y cuando pasábamos a esos momentos de intimidad me perturbaba la idea de que sus manos no estuviesen lo suficientemente limpias, así que le pedía de todo caramelo, y quizá en el momento menos oportuno, que se las lavase… con jabón.
Al cabo de dos meses, ya estaba condicionado, en el significado operante de la palabra, y cada vez que se lavaba las manos comenzaba a sentir la necesidad de la horizontalidad con tal ímpetu que un día en su trabajo, de camarero, tras aclarar el último de los vasos se dirigió hacia una de sus compañeras de trabajo y la besó.
El resto es una historia clásica de traición heterosexual al más puro estilo latino, con lanzamiento de delantales tras la barra y una pequeña ausencia del puesto de trabajo en el almacén.
Esa noche, me planteó los hechos, amparándose en las simples teorías psicológicas de aquellos precursores masculinos que pasaron a la historia por estudiar lo obvio. Era un hombre condicionado. Una vez más, como mujer, era la causante de tal fatalidad, y su culpabilidad se hizo mía. Concluyendo su confesión con un sencillo: no soy yo, eres tú.

Anónimo dijo...

Me rasuré el pubis y gané un centímetro de pene.

Anónimo dijo...

Desde pequeña fantaseo con la idea de ser vagabunda. Tener pocas cosas. Arrastrarlas conmigo. Dormir en pequeños dormitorios improvisados a la intemperie. Hacerme una acogedora chabola.

Anónimo dijo...

Riki, madura de una vez.

Anónimo dijo...

Una vez voté a Ciudadanos

Anónimo dijo...

me follaba a la carla cascales rodeado de sus obras de arte

Anónimo dijo...

Ahora quiero probar lo de mear con la pareja. Pero no entiendo cómo hacer lo de coordinar el tener ganas de mear a la vez.

Anónimo dijo...

Hace meses que mis amigos piensan que por las mañanas entreno.
En realidad voy al parque a leer y me bebo un cacaolat zero.

Anónimo dijo...

Me suelo tirar pedos en espacios públicos.

Anónimo dijo...

Me da grima tocar cartón cuando estoy sudado.

Anónimo dijo...

Cuando tenía unos 14 años me cogí una de mis primeras borracheras más infames, al llegar a casa sobre las 10 de la noche, como es lógico,mis padres me pillaron, el caso es que mientras me daban la correspondiente charla y yo intentaba defenderme, supongo que alegando que me había tomado una Coca-Cola caliente,vomité encima del gato. El pobre felino se puso a correr como loco por toda la casa. ¡Que cariño más grande le tenía yo a ese gato!

Anónimo dijo...

Le fui infiel a mi pareja doble vez y se enteró de las dos. Tuvimos semanas de terror pero decidimos que queremos intentarlo. Pareciera que no hay nada que ocultar pero la confesión que quisiera hacer es más complicada. Hago mucho para recuperar la relación y todo va funcionando cada vez mejor, pero la verdad es que, en el fondo, no quiero seguir con él.

Anónimo dijo...

Yo y mis amigos quemamos contenedores. Es divertido.

Anónimo dijo...

Me gusta tamponear billetes con la cara del Monopily, cuanto más nuevos sean y de más valor, mejor. Cuando pago en una tienda y me miran raro hago como que no va conmigo. Mi sueño es que la gente me empiece a seguir el rollo hasta el punto en el que el estado se tenga que gastar una pasta en fabricar billetes nuevos y provoquemos tal crisis que el Capitalismo se vaya a la mierda.

Anónimo dijo...

A veces me lío subiendo las escaleras. No calculo bien si tengo que subir un escalón o dos, me quedo con la pierna a medio camino entre ambos y estoy siempre a punto de piñarme. Bajando, por suerte, no me pasa.

Anónimo dijo...

Una vez que estaba en la universidad, en clase...me dolía mucho la tripa y se me escapó un pedo....asqueroso, de estos asesinos silenciosos...Lo pasé fatal, pero supongo que mis compañeros lo pasaron peor.
Mi compañera (que en un futuro se volvería monja) empezó a hacer lo notar lo mal que olía...por supuesto yo no confesé.
Y así pasamos la tarde...pobre gente....

Anónimo dijo...

Me pone cachonda Rafael Hernando...He tenido fantasías en la cuales me penetraba salvajemente contra una pared, de la cocina, en concreto.
Todo empezó un día en el que le ví en una rueda de prensa y con su altivez y estulticia habitual dijo algo como "ménage à trois" y ya está...mi mente se disparó y me puso en situación.
Me parece un ser detestable, pero desde ese día, lo miro con otros ojos.

Anónimo dijo...

Si Dios existe soy yo jugando al buscaminas.

Apolo Smith dijo...

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Anónimo dijo...

Fui abducido por los marcianos.Me devolvieron a las horas, por pesado.

Iluminada dijo...

Me llamo Iluminada Rojo Cabellos, con DNI 34567. Mi mayor secreto es que quiero ser conocida. Famosa no, que eso es ordinario.

Iluminada dijo...

Hola, soy Iluminada otra vez.
Tengo un chat de whatsApp donde chateo conmigo. Le he puesto mi nombre. A veces tardo mucho en contestarme porque me cuesta decirme verdades, ya no me las creo. Cuando me decido a escribir, suelo tardar más de la cuenta porque así leo el indicador: "escribiendo...." y se me pone un algo en el estómago pensando qué me estaré contando. Mi marido ha empezado a sospechar que le esté siendo infiel y no sé cómo confesarle todo esto... lo cierto es que he perdido el interés en él.
Lo próximo que me planteo es hacerme un grupo conmigo y mis otros "yoes", tengo que ver cómo. Quizá contrate otras líneas y me vaya agregando. La idea es poder hablar de política (u otros temas) y enviarme a destajo mensajes de esos que ahondan la herida entre bandos. Si mi yo "X" se pasa demasiado con mi yo "Y", o viceversa, siempre podría abandonarme del grupo, luego me remordería la conciencia, pero podría volver cuando quisiera que para algo sería la administradora. De los otros grupos nunca me he atrevido a salir, ni a enfrentarme y creo que así me sentiría valiente.

Anónimo dijo...

Un día,adolescente, descubrí que haciendo abdominales (unos específicos bajando las piernas rectas mientras estuviera echada en el suelo - para ponerle un toque de técnicidad-veracidad-), y tras insistir y darle un poco mucho de esfuerzos, que tenía unos mini orgasmos..no hablo no más de una subida de endorfinas por el esfuerzo, sino realmente de una sensación mucho más intensa y tangible..vamos más cerca de un orgasmo que de un post-running. Y así llevo años...en sala de deporte y demás,dándome de vez en cuando este placer...en silencio, los dientes apretados,las mejillas rosas y el coño apretando...mientras nadie supone que tanto esfuerzo lleva a tanto placer....To be continued

Anónimo dijo...

Estaba en la universidad y eran exámenes finales. Estuve estudiando con mi abuela toda la noche porque ella sabía mucho del tema en cuestión y estaba encantada con ayudarme a desentrañar los usos y posturas del adjetivo hasta las tantas. Éramos como dos adolescentes que se montan el after solas en casa. La mañana del examen no oímos el despertador ninguna de las dos y llegué dos horas tarde al examen. Evidentemente, no me dejaron hacerlo. Le mentí entre lágrimas a mi profesora diciéndole que a mi abuelita le había dado un jamacuco y que había tenido que llamar a la ambulancia y que estaba hospitalizada. Me sentí tan mal por utilizar a mi pobre abuela -que en paz descanse- como excusa, que lloré como una niña delante de la profesora, como si fuera verdad, de hecho me lo creí un poco y todo. La profesora acabó compadeciéndose de mí y me dejó hacer el examen otro día, en su mismísimo despacho. Me miraba con pena. Lo de la ambulancia y el jamacuco fue idea de mi grandísima y adorada abuela. Se reía a carcajadas cuando le conté la reacción de la profesora. Saqué un excelente en el examen. A veces, es NECESARIO mentir.